Además de ser parte de un proyecto innovador con un producto "disruptivo", en mi vida del "mundo rural" me he decidido por dotarla de otra "innovación". He comprado 10 cabras.
Cabras. Las cabras en sí, no son una innovación, de hecho, son de los primeros animales que la raza humana aprendimos a domesticar, allá por el Neolítico, pero me están enseñando un montón de cosas acerca de cualquier proyecto nuevo.
Los socios deben ser gente positiva y con ganas de apoyarse en los malos momentos y de compartir y agradecer el trabajo realizado en los buenos.
La estructura debe ser robusta. Cualquier pequeño agujero hace que las Cabras se escapen y se salgan del sitio, desmadrando todo el proyecto. Además, las cosas mal asentadas, se caen como castillos de naipe ante lluvias fuertes o vendavales.
Los trabajos en balde, sin pensarlos y organizarlos del todo, tampoco valen de mucho. Un gran desgaste físico y mental y poco rendimiento.
Paciencia. Si tienes prisa, las cabras van a hacer todo lo posible para que no hagan lo que siempre hacen. Todos los días se meten a cubierto, el día que tienes prisa por que lo hagan... ¡no lo hacen!
Y por supuesto, disfrutar. Disfrutar cuando te reconocen y vienen corriendo a comer pan de tu mano, disfrutar cuando las ves crecer y progresar, disfrutar cuando presumes de ellas, disfrutar aprendiendo.
¡Van a dar mucho juego!
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